miércoles 15 de abril de 2009

ELLA ES

“Ella” es infitamente otra en sí misma. Esa es, sin duda, la razón por la cual se la llama temperamental, incomprensible, perturbada, caprichosa-para no habar de su lenguaje, en el que ella se dispara en todas las direcciones y en el cual “él” es incapaz de discernir la coherencia de un significado. Las palabras contradictorias parecen un poco absurdas a la lógica de la razón e inaudibles para el que oye con cuadrículas ya hechas, un código preparado de antemano. En sus planteamientos –al menos se atreve a hablar- la mujer se re-toca constantemente” .

Lucy Irigaray

Del libro "Ética de la de la diferencia".
Ed. Saltos, Madrid 1984.



Imágen: anónima

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