jueves, 7 de mayo de 2009

POESÌA FEMINISTA


Bruja India (o la bruja me embruja)
Aún lo conservo en mis adentros El anhelo utópico de encontrar por ahí de repente, tropezarme tal vez con una mujer de cabellos negros muy largos, de mirada perdida y en todas partes collar de piedras y plumas de zopilote. Poder mirarme en ella, y descubrir en sus ojos una soledad inmensa que me haga sentir que la tierra no siempre gira para el mismo lado
Andrea Campos

Mujer mutilada
Después de un difícil caminar por este mundo masculinizante, me levanté un día con toda la rabia de mi vida acumulada. Rabia de ver a miles de mujeres lavando, planchando, agredidas por cientos de años de religión y de historia. Oprimidas porque nunca se les permitió pensarse, la ignorancia, la pobreza las consumió, y ahora bajo la mirada de un Juan o Roberto son tierra muerta, sombra pálida, luz invisible que se apaga.
Un día pudiste ser, mujer, pero este opresivo mundo no lo permitió, te mutiló, te quitó la esperanza de ser vos tirera nueva y fértil, te cerró puertas para que te sumergieras en la ignorancia sobre vos misma. Te sacó los ojos y la lengua. Mujer mutilada Hoy grita!!!!
Andrea Campos

Vida
Abierta, Cerrada, Cerrada, Abierta, así es la vida va y viene sin que la llames. Exhausta y profunda, Así es la vida. Irónica e injusta, Educadora y amorosa, Simple y compleja, Así es la vida. La vida es muerte Y la muerte es vida Complemento de la existencia misma, Inicio y final.
Lauco
Mi alma llora, mis lágrimas inundan mi corazón herido y mis ojos drenan el dolor que corre por mi rostro y humedece mis mejillas ardidas de cólera. Una estaca penetra los corazones, fruto del mundo que se ha construido. La miseria y la pobreza se introducen con un grito de agonía, que se aferra a los atormentados pulsos vivientes del órgano principal. Las máscaras de mentira cubren la vista y esconden la verdad existnete, que silenciosa se queda, sin hablar, sin palabras. En qué mundo estamos, si el odio es un valor, que se esconde en las miradas de rencor. Los rtajes de guerra se adhieren a mi cuerpo inmune como el herrumbre al metal. Y el dolor continúa por mi vientre, por las entrañas del futuro, que no saben qué hacer, sus miradas demuestran la quietud de su alma impotente y fría, reflejando el desastre imparable, que ven a su alrededor. La sombra de soledad cobija nuestras mentes, llenas de temor y ansiedad por él, qué pasará. Y nuestro corazón en pedazos grita lentamente, auxilio, final de una vida convertida en muerte.
Lauco

Joven y humana
Soy la primavera y el llanto. Soy las cenizas de un entierro de fuego. Soy la mirada luminosa y la fuerza corporal. Soy el huracán peligroso y la lluvia leve de un suspiro ardiente. Soy la ilusión y la esperanza andante, de un mañana mejor. Soy la creadora de perfección pujante expulsada por el llamado viviente de mi cuerpo de mujer. Soy la brisa que acaricia y el ruido natural. Soy la vida expresiva en palabras y actos. Soy la fuerza y constancia del mundo agresor. Soy la visualización profeta de un mañana mejor. Soy la vida, el respiro, el habla, el sentir, el pensar el actuar..., soy yo, una joven..., una ser humana...
Lauco

Una casa - Mi casa
Una casa con musica Una casa con alma Una casa para vivir Una casa para morir
No un agujero oscuro, no una celda No un palacio frio y sin alma. Atento sólo al ojo del visitante, sino a los recuerdos que hablan en silencio los recuerdos latentes que rodean la vida. Amo esa casa con su afealdad y su belleza. Amo esa casa viva esa casa para estar con un jardin salvaje, una vieja higuera y un parral sin simetrias, una casa para vivir, una casa para morir.
Deborah Cespedes, poeta uruguaya enviado a Habitacionpropia por Margareth Rago, desde Brasil

Laberinto
Perdida en el fondo de un vaso de alcohol en medio de la cadencia musical de un bar me niego a morir nuevamente sobre la tumba blanca que me aprisiona a un pasado casi cercano. La lluvia ha cesado sin embargo el invierno en mi alma aún no se esfuma y las malditas flores no acaban de nacer quizá porque la tierra es muy seca y las lágrimas no logran jamás llegar a tiempo.
Revoluciones perdidas
Deshojando margaritas en el abismo oscuro de la locura que me invade construyo esperanzas en medio del caos que nos consume. Me salvo sola o me muero entre cuerpos que se estrellan contra la revolución que no acaba de nacer y se revuelve en las heridas abiertas de muchos corazones rotos.

Vírgenes crucificadas
Crucificada estoy a los gemidos huecos de tu voz que se pierden en el dolor de mi silencio Crucificada voy arrastrando mi pecado el pecado de tu cuerpo que se escurre entre mis piernas. Sin recordar, que ese pecado tiene nombre. Nombre que huele a golpes, a miradas pérdidas arañando el silencio, a lágrimas saladas, contenidas aún en el amargo sabor de tu lengua. Sin embargo, te doy a luz una y otra vez, en la esperanza cotidianade mi lucha, de tu lucha, de nuestra lucha.
Fotografía: anónima

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