martes, 25 de noviembre de 2008

ENCIERRO Y TORTURA A MUJERES LESBIANAS (PRIMERA PARTE)

1.- Introducción

“En la clínica comienzo a gritar que soy lesbiana, que no tengo nada que hacer ahí, que esto es una violación a mis derechos humanos, que les voy a demandar, y un tipo lo que hace es amenazarme con ‘sinodan’ y ahí comienza todo… Me tiraban al piso, me ponían en algo llamado ‘tripo’, con los brazos atrás contra la espalda, la cabeza contra el piso; me pateaban la cabeza, yo tenía que cubrirme para que no me golpeen… Me alzaban, me hacían aguantar y me decían macho… y me tiraban baldes de agua fría. La terapia se llamaba ‘la amanecida’… Utilizaban agua fría porque yo supuestamente no lloraba. En una amanecida me tiraron como veinte baldes de agua fría y yo igual les aguantaba… Me decían: ‘Si te abriéramos las puertas, dónde te irías? ¡Donde tu gremio! ¿Verdad? Y yo contestaba “No”, y ¡zas! otro balde de agua fría[1]” (CPM, 2005: 95, 96). El testimonio, da cuenta de las prácticas a mujeres lesbianas en las “clínicas de rehabilitación” que aún funcionan en la ciudad de Guayaquil[2]. El lugar donde fue violentada y torturada María Auxiliadora, que se denunció en el Tribunal Regional por los Derechos Económicos Sociales y Culturales y a los medios de comunicación, no obstante sigue funcionando. De allí surge nuestro interés en investigar por qué estos espacios de control social funcionan. Queremos partir del análisis de las instituciones de encierro como formas de producción y re-producción de sujetos heterosexuales, conocer cuál es su funcionamiento, los mecanismos que utilizan, se sustentan y, cómo operan. También nos interesa observar las ausencias de carácter legal u otras que posibilitan el encierro y las formas de tortura, y que inhabilitan a los sujetos a la denuncia de estas prácticas de “normalización”. Para llevar a cabo la investigación, la metodología que se utilizó estuvo basada en historias de vida a mujeres lesbianas que han atravesado por encierros y torturas. Se realizaron una serie de entrevistas a nivel de instituciones públicas como el CONSEP, el Ministerio de Salud y el Ministerio de Bienestar Social. Además se visitaron las clínicas de rehabilitación (deshomosexualización) para observar el espacio. Fue necesario utilizar estrategias metodológicas para ingresar en lugares a los cuales no hay fácil acceso, a menos que está posibilidad se sustente en permisos oficiales que dificultan la fluidez de la información[3]. Por otra parte, a partir de la observación etnográfica, en este trabajo se busca poner de manifiesto, lo lésbico como un tema ausente en las aproximaciones sobre el encierro y encubierto en estas instituciones que formalmente operan como de rehabilitación para personas adictas y alcohólicas.

[1] Testimonio de María Auxiliadora, víctima de tortura y encierro en la clínica que tuvimos la oportunidad de investigar.
[2] La ciudad de Guayaquil ha pasado por todo un proceso de regeneración que oculta varias formas de expresión e identidad. De esta manera algunos sujetos se quedan al margen de espacios urbanos (ver Andrade, 2006).
[3] Al cual las mujeres no tenemos acceso y por lo tanto es necesario valerse de este tipo de metodologías, en este misma línea Cordero (2007) afirma que los espacios ilegales son vedados para las mujeres, los burdeles por ejemplo, son lugares sin acceso, por lo cual muchas veces es necesario acudir a formas de representación o cambio de identidad.

2 comentarios:

  1. este relato es cruel, y creo que talvés una forma muy válida de concienciar a las personas sobre una realizad, que yo pensaba que no existía este tipo de tortura y violaciones en este tiempo. Gracias por tener la valentía de denunciarlo.

    ResponderEliminar
  2. Hola, estamos trabajando en un proyecto de investigación las clínicas de rehabilitación, ¿dónde se puede conseguir el resto de este artículo? Mi mail es melanipenna@hotmail.com

    ResponderEliminar